Ser reportera nunca fue el plan, pero uno se enamora del oficio más bonito del mundo…
No recuerdo el día exacto en el que empecé a viajar, a través de la música. Solo sé, vagamente, que una canción de Tarkan, cantante turco, me indujo a escuchar ritmos indios, árabes, alemanes, griegos, franceses, libaneses, e italianos.
En este mundo, lleno de perreo y música que enaltece al crimen, no se puede sobrevivir sin tener una playlist de ritmos que proceden desde hace cientos de años, con letras y sonidos que nos recuerdan el alma de los pueblos.
Así que, con los años, me fui armando de artistas que no son los más populares en mi país, pero que tienen esas voces que, enamoran, hacen bailar, hacen llorar, hacen brincar, hacen pensar o recordar. En fin, son artistas que generan emociones y sentimientos.
Claro que aprecio la música mexicana, pero sé que, por ejemplo, el mariachi y sus sonidos de cuerda, tienen la influencia de los instrumentos europeos, y éstos, de la cultura árabe.
Hice una playlist para quienes desean salir un poco de su zona conocida, y quieren explorar otros ritmos, e incluso, a futuro, otros idiomas.
La mayoría de los artistas que escucho, los he encontrado por accidente -por los algoritmos de las plataformas como YouTube y Spotify-, pero algunos, son recomendaciones de personas que han significado un pasaje de mi vida, como la banda turca de rock, Duman, que fue recomendación de un chico mexicano que vivió en Turquía, y que ama a ese país y su cultura; se emocionó cuando le dije que me gustaba la música internacional. A Indila, que es una de las más populares de la playlist, la conocí por un español que me la recomendó.
En mi experiencia, para escuchar estas canciones, no tenemos que saber todos los idiomas, pues el tono de la voz, y el sonido de los instrumentos en conjunto, son suficientes para entender la intención de las canciones, e incluso, son perceptibles los sentimientos que cada artista quiere transmitir.
Por ejemplo, la canción «Moskau» de Dschinghis Khan, transmite optimismo y felicidad. En efecto, la canción, en alemán, habla sobre la belleza de Rusia, su comida y la fiesta que es capaz de generar.
La canción «Ah ya Albi» de Hakim, expresa dolor, y una resignación sutil que se transforma en alegría; yo diría que también, reproche. Está en árabe y, en efecto, la canción habla de un corazón que fue humillado, de una persona que entregó su amor y no fue correspondida.
«EastWest» de Shantel y Areti Ketime, transmite historia, sobriedad, tranquilidad, un poco de melancolía. La canción en griego e inglés, habla de amor, de Grecia y sus olores.
Y como último ejemplo, la canción «Istambul´da bir sultan» de Cümbüs Cemaat refleja alegría, misticismo, un poco de locura, tradición y picardía. La letra, en turco, habla de la tradición de tener muchas esposas, pero de la contradicción de no poder tomar vino -por la religión musulmana-. «Una copa en mi mano, y la otra en la cintura de la esbelta muchacha», dice la rola.
Los géneros de esta playlist, varían. No esperes encontrar una canción popular.
En mi experiencia, estas canciones son para trabajar, para caminar por el bosque, para bailar en la soledad del hogar o en un parque público, para viajar en el transporte público, para llorar las penas, para empezar una nueva vida, para celebrar los logros, para hacer más leves los días.
Tengo la teoría de que conoces un pedacito del alma de las personas, cuando sabes qué música escuchan. Por tanto, comparto, un poquito de la mía.
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