Ser reportera nunca fue el plan, pero uno se enamora del oficio más bonito del mundo…
VERÓNICA DE LA LUZ
Quienes perdieron su posición laboral o económica cuando llegó Andrés Manuel López Obrador al gobierno, en el 2018, o quienes perdieron contratos millonarios, subsidios, financiamiento, o su “chayote” del gobierno federal, seguro que son los más felices de que termine su administración.
Los segundos más satisfechos con el fin de la era, serán quienes sufrieron algún crimen que no se resolvió o no se previno, o quienes resultaron afectados por alguna de las diversas acciones y omisiones gubernamentales, como los proyectos de obra pública, los cierres de carreteras y excesivos trámites para tener un servicio de salud. Esto, por evidentes razones.
Sin embargo, habrá nostalgia de los empresarios y empresarias que sí lograron ser contratistas de la administración Obradorista; o de quienes no fueron reprimidos al alzar la voz; o de quienes tuvieron una pensión en su vejez; o de quienes tuvieron una beca para seguir aprendiendo.
También habrá nostalgia de los artesanos y artesanas que lograron ir a vender su producto en el Complejo Cultural Los Pinos -otrora Casa Presidencial-, o de campesinas y campesinos que tuvieron alguna ayuda del programa Sembrando Vida.
Seguramente, también hay nostalgia de los trabajadores y trabajadoras federales que vieron una continuidad en el buen funcionamiento de las guarderías del ISSSTE, donde podían dejar a sus hijos sanos y salvos, con desayuno y comida balanceada y gratuita. O habrá nostalgia de los maestros, a quienes se les ajustó el salario.
Lo cierto es que la partida de López Obrador no es como las de los presidentes previos, que se iban con más pena que gloria. En este caso, hasta se le organizó una despedida en el Monumento a la Revolución, donde este domingo hubo grupos musicales, y fans del presidente, que se volvió una especie de rockstar-político para algunos segmentos de la población.
Recuerdo que, en su campaña del 2018, varios empresarios y empresarias de Puebla repetían que era un “peligro para México”, tal como rezaba la campaña de desprestigio.
El impacto de AMLO es tal que, apenas hace unos meses, me encontré a un empresario local que, entre broma y broma, me dijo que estaba pensando “pasarse a Morena”, debido al efecto que tuvo el partido en las elecciones y la mayoría que logró el efecto López Obrador, -que “convirtió” a priistas y panistas en Morenistas, y en ganadores-.
Otro empresario asociado con el panismo y la derecha dijo, frente a varios colegas -tras una rueda de prensa-, que su organismo se dio cuenta de que, en efecto, el “primero los pobres” es una ideología que ha permeado en su gremio, pues no se debe dejar atrás a las personas más necesitadas para que el proyecto de progreso nacional sea una realidad; se debe integrar a todos y todas.
De hecho, el próximo gobierno municipal de Puebla es una muestra de la fuerza con la que termina su carrera política el presidente AMLO, pues varias figuras que comulgan (o comulgaban) plenamente con el PAN, recibieron el “manto protector” López-Obradorista en las urnas, y, bajo las siglas de Morena, volverán a llegar al poder.
Sin tener que ser de un partido, o de otro, se puede ver a distancia, la popularidad de Andrés Manuel López Obrador, pero como bien dicen los políticos: que la historia lo juzgue.
Algunas de sus frases predilectas:
“Por el bien de todos, primero los pobres”
“El pueblo es bueno y sabio”
“Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”
“No mentir, no robar, no traicionar”
“Sin maíz, no hay país”
“Amor, con amor se paga”
“Arriba los de abajo, y abajo los privilegios”
Fotos: Verídico Puebla
PERSPeCTIVA CIUDADANA
VIAJEMOS JUNTOS
PERSPECTIVA CIUDADANA
VIAJEMOS JUNTOS
EMPRENDIMIENTO GASTRONÓMICO
PERSPECTIVA CIUDADANA
Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.